Una historia de Navidad cuando esta, aun no existía. (Parte IV)

La primera semana de cada mes, preparaban los carruajes para bajar a la Gran Banff y llevar el grano, la leña, el pescado y la carne que previamente habían secado. Más una gran variedad de plantas, frutas, setas, etc. Para venderlas. Y con lo obtenido compraban los víveres que necesitaban. Era un sábado, siete de agosto. Los jóvenes habían manifestado que no querían realizar el viaje, que preferían pasarlo con la abuela E.

Una historia de Navidad cuando esta, aun no existía. (Parte II)

La pequeña Banff, es un pequeño poblado que se construyó en un valle rodeado de bosques fantásticos y misteriosos en medio de grandes montañas. En este bosque crecen grandes abetos de diferentes especies, pinos, arces, álamos temblones, nogales y muchas especies de plantas y flores, que proporcionan alimento a las ardillas, a los pájaros cascanueces, perdices, arrendajos y carpinteros.

Una historia de Navidad cuando esta, aun no existía. (Parte I)

Durante los días más duros del invierno, los más jóvenes y pequeños del poblado pasaban las tardes en casa de la abuela. A Eleonor le encantaba contar historias mientras sus invitados disfrutaban de una humeante taza de esa exquisita infusión que cocina con toda clase de frutos del bosque que recopilaba en verano, los deshidrataba y los conservaba, para consumirlos en invierno.

Relatos Breves

Esta semana te traigo, no uno… ni dos… sino tres relatos breves: «El Abuelo», «El Ritual» y «La Caída de un Rey», para que los disfrutes y te haga volar tu fantasía.

Soy una extraña en este mundo

La publicación de esta semana responde a un trabajo que me propuso la escritora y periodista Marta Sanuy, en el Taller de Escritura Creativa que estoy realizando con ella.
La tarea consiste en hacer un plagio de un conflicto y contarlo como un autodiálogo.
Así que decidí plagiar parte del argumento del libro “El Extranjero” de Albert Camus.

Mis queridos vecinos

Por fin, mi hermana y yo habíamos encontrado un piso de alquiler en una zona próxima al centro. Se trataba de un edificio viejo, de los que se construyeron en la época de Franco.

Cinco pisos sin ascensor y dos viviendas por planta. El alquiler se ajustaba a nuestro presupuesto. De lo que no nos informó el de la inmobiliaria, era que en el precio incluía también aguantar a los vecinos.