Una historia de Navidad cuando esta, aun no existía. (VI y última parte)

Al final del día, habían llegado a la zona más empinada del camino. Pier no quiso arriesgarse a que les pillara la noche, así que buscó por los alrededores un lugar donde refugiarse. Se salió del camino adentrándose un poco en el bosque. A pocos metros encontró una roca que se había desprendido de una gran muralla de granito. Entre la roca y la pared, había un agujero. Le pareció perfecto para pasar la noche un poco resguardados de la intemperie.