…y encontré la casa de Fran (1ª Parte)

Me acerqué a la taquilla de la estación, pues mi destino final era una pequeña aldea llamada Gutilla. El hombre, que me miraba muy extrañado, me explicó que debía tomar el bus urbano que me llevaría a lo largo de tres kilómetros. Que me apeara en la última parada y desde ese punto, continuara a pie durante dos kilómetros más por un sendero ascendente, hasta llegar a Gutilla.